Cap de Súnion (Àtica)

Cap de Súnion (Àtica)
Súnion! T'evocaré de lluny amb un crit d'alegria, / tu i el teu sol lleial, rei de la mar i del vent

dimarts, 5 de juliol de 2011

Rilke - Sonets a Orfeu I, IV

Corot, Orfeu treu Eurídice de l'Hades (1861)
Rainer Maria Rilke (1875-1926)
Die sonnete an Orpheus I,  IV

Oh ihr Zärtlichen, trete zuweilen
in den Atem, der euch nicht meint,
lasst ihn an euren Wangen sich teilen,
hinter euch zittert er, wieder vereint.

O ihr Seligen, o ihr Heilen,
die ihr der Anfang der Herzen scheint.
Bogen der Pfeile und Ziele von Pfeilen,
ewiger glänzt euer Lächeln verweint.

Fürchtet euch nicht zu leiden, die Schwere,
gebt sie züruck an der Erde gewicht;
schwer sind die Berge, schwer sind die Meere.

Selbst die als Kinder ihr pflanztet, die Bäume,
wurden zu schwer längst; ihr trüget sie nicht.
Aber die Lüfte... aber die Räume...

Sonets a Orfeu I,  IV

Oh tendres! Endinseu-vos, dolç el rostre,
en l’alè que no us sap, i és infinit!
Deixeu que es migparteixi, i rere vostre
torni a estremir-se, novament unit!

Oh intactes, venturoses criatures!
Començants de l’amor, creeu l’encís?
Arc i fitó d’unes sagetes pures,
sou eterns en la llum del trist somrís.

No us dolgui de sofrir-lo, el vostre pes.
Retorneu-lo a la terra. Car hi és gran
el pes dels puigs gegants, del mar estès.

D’infants plantàreu arbres, no pas gaire
feixucs, i ara han crescut, i pesen tant!
Però els espais... Però el volar de l’aire...

[Versió d’Alfred Badia, Els Llibres del Mall, Barcelona 1979]

Comentari d’Alfred Badia: Ací Rilke invita els “tendres” —segurament es refereix als amants— a endinsar-se en el gran alè còsmic de l’univers. Tot i llur feblesa, tot i llurs sofriments, tot i llur pesantor d’éssers terrestres, l’aire i els espais físics amb què es comuniquen són indici del poder que tenen d’alliberar-se de la finitud.

Sonetos a Orfeo I,  IV

Oh vosotros, los tiernos, entrad alguna vez
en el aliento que os ignora,
dejad que en vuestras mejillas se divida,
tiembla detrás de vosotros, unido de nuevo.

Oh vosotros dichosos, oh vosotros salvados,
que parecéis el principio de los corazones.
Arcos de flechas y metas de flechas,
más eterna brilla entre lágrimas vuestra sonrisa.

No os dé miedo sufrir, la gravedad
al peso de la tierra devolvedla;
pesados son los montes, pesados son los mares.

Hasta los que de niños plantasteis, los árboles,
se hicieron hace tiempo muy pesados; no podríais llevarlo.
Pero los aires.. Pero los espacios...

[Versió d’Eustaquio Barjau. Cátedra, Madrid 1990]

Sonetos a Orfeo I,  IV

Oh vosotros, tiernos, entrad alguna vez
en el aliento que os ignora,
dejad que en vuestras mejillas se divida
y que tiemble tras vosotros unido una vez más.

Oh vosotros, los dichosos, los salvados,
que parecéis ser el comienzo de los corazones.
Arco y blanco de flechas, brilla, más eterna aún,
vuestra sonrisa entre las lágrimas.

No temáis sufrir y lo que pesa
devolvedlo pues al peso de la tierra;
pesados son los montes y los mares.

Incluso estos árboles que plantasteis siendo niños,
hace tiempo que también ellos son pesados
y no podréis ya transportarlos. Pero los aires…, los espacios…

[Versió d’Otto Dörr Zegers, Xile, 2002]

Sonetos a Orfeo I,  IV

Al menos una vez, oh delicados,
entrad en ese aliento que os ignora,
que se abra vuestro rostro hacia ambos lados,
temblando a vuestra espalda se incorpora.

Vosotros los electos, los salvados,
que de los corazones sois la aurora.
Con llanto, oh flechadores y flechados,
vuestra sonrisa más eterna aflora.

No os asuste el dolor. Dejad que asuma
la tierra cuanto es grávido en su peso;
también a mar y monte el peso abruma.

Los árboles de ayer os son reacios,
crecidos hoy ya pesan con exceso.
Pero los aires.. pero los espacios...

[Versió d’Antonio Romero Márquez, Fundación Unicaja, Málaga 2005]

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada

El vostre comentari és pendent de moderació. Cal signar-lo amb nom i cognoms. Gràcies.