Cap de Súnion (Àtica)

Cap de Súnion (Àtica)
Súnion! T'evocaré de lluny amb un crit d'alegria, / tu i el teu sol lleial, rei de la mar i del vent

divendres, 2 de març de 2012

Machado - Campos de Castilla














Antonio Machado (1875-1939)
De Campos de Castilla  (1912)

Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.












Proverbios y cantares (fragments)

        I

Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

        II

¿Para qué llamar caminos
a los surcos del azar?...
Todo el que camina anda,
como Jesús, sobre el mar.

        IV

Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.

        V

Ni vale nada el fruto
cogido sin sazón...
Ni aunque te elogie un bruto
ha de tener razón.

        VI

De lo que llaman los hombres
virtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia,
y la otra no es caridad.

        VIII

En preguntar lo que sabes
el tiempo no has de perder...
Y a preguntas sin respuesta
¿quién te podrá responder?

        X

La envidia de la virtud
hizo a Caín criminal.
¡Gloria a Caín! Hoy el vicio
es lo que se envidia más.

        XII

¡Ojos que a la luz se abrieron
un día para, después,
ciegos tornar a la tierra,
hartos de mirar sin ver!

        XIII

Es el mejor de los buenos
quien sabe que en esta vida
todo es cuestión de medida:
un poco más, algo menos...

        XXI

Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía...
Después soñé que soñaba.

        XXII

Cosas de hombres y mujeres,
los amoríos de ayer,
casi los tengo olvidados,
si fueron alguna vez.

        XXIII

No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada:
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.

        XXVIII

Todo hombre tiene dos
batallas que pelear:
en sueños lucha con Dios;
y despierto, con el mar.

        XXIX

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

        XXX

El que espera desespera,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!

La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.

        XXXVI

Fe empirista. Ni somos ni seremos.
Todo nuestro vivir es emprestado.
Nada trajimos; nada llevaremos.

        XXXVII

¿Dices que nada se crea?
No te importe, con el barro
de la tierra, haz una copa
para que beba tu hermano.

        XXXVIII

¿Dices que nada se crea?
Alfarero, a tus cacharros.
Haz tu copa y no te importe
si no puedes hacer barro.

        XLI

Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber;
lo malo es que no sabemos
para qué sirve la sed.

        XLII

¿Dices que nada se pierde?
Si esta copa de cristal
se me rompe, nunca en ella
beberé, nunca jamás.

        XLIII

Dices que nada se pierde
y acaso dices verdad,
pero todo lo perdemos
y todo nos perderá.

        XLIV

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

        XLVI

Anoche soñé que oía
a Dios, gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!

        XLVII

Cuatro cosas tiene el hombre
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar.

        L

—Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
—El vacío es más bien en la cabeza.

        LIII

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.


















El Josep Estruel m’ha fet adonar que es complien el cent anys de la primera edició de Campos de Castilla, que contenia aquests poemes. Penso que val la pena de recordar el seu autor, perquè crec que va ser, segons ell mateix es descrivia en aquell llibre, un home «en el buen sentido de la palabra, bueno». Un home bo, senzill i lúcid, a qui una Espanya li va glaçar el cor de mica en mica, i el cos definitivament, en aquell angoixós exili que li va costar la vida.






















Ell també presumia de tenir a les  venes una mica de «sangre jacobina». És evident que per a ell, un espanyol que es sentia incòmode amb l’Espanya del caciquisme, la incultura i les processons de flagel·lants, el jacobinisme era un programa de progrés i de modernitat, que li esqueia com les arrels de la seva ideologia, el krausisme regeneracionista, laic i unitarista del seu mestre, Francisco Giner de los Ríos. Machado i els seus ideals van acabar derrotats i perseguits per la pitjor de les Espanyes, mentre ell encara somniava en un demà millor per a la seva pàtria:

        «¡Qué importa un día! Está el ayer abierto
        al mañana, mañana al infinito.
        Hombres de España, ni el pasado ha muerto
        ni está el mañana —ni el ayer— escrito.
       
        ¿Quién ha visto la faz al Dios hispano?
        Mi corazón aguarda
        al hombre ibero de la recia mano,
        que tallará en el roble castellano
        el Dios adusto de la tierra parda.»

Jo, de jove, tenia força clar que les dues Espanyes que s’oposaven tan aferrissadament eren la ultraconservadora i la progressista; en el meu temps, identificades amb la franquista i l’antifranquista; aquesta, malauradament molt polièdrica, tan sols coincidia en la lluita antifranquista, que de moment llimava i obviava totes les altres diferències; però amb el temps aquelles diferències van anar tornant a sorgir amb la força que no havien deixat mai de tenir.

L’Espanya progressista va anar aprofundint el seu jacobinisme, mostrant un caire cada cop més uniformista i centralitzador, amb la qual cosa els extrems, en aquest punt, han arribat a tocar-se. Ho hem vist al País Basc i ho estem patint cada dia a Catalunya.

Així va arribar aviat el punt en què em vaig sentir definitivament exclòs, també, de l’altra Espanya, aquella amb la qual, per un moment, a la Transició, vaig pensar que ens podríem entendre, perquè hauria superat els seus corrents subterranis ancestrals; aquells que, referint-se a Castella, també lúcidament va percebre Machado:

        «Castilla miserable, ayer dominadora,
        envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora.»

No, no ens vam poder entendre, i ara la meva nació es troba forçada a ser partícip d’un Estat que es proclama nació única i que combat i desacredita els (altres) nacionalismes, els de les nacions sense Estat. Partícip, sí, a contracor, i encara jugant a tercera regional, en un ambient gairebé irrespirable, menystinguda i calumniada, cornuda i alhora obligada a pagar el beure. Com va dir Josep Pla, «res no s’assembla tant a un espanyol de dretes com un espanyol d’esquerres».

Com a català, he de dir que a mi l’Espanya franquista em va glaçar el cor, però després l’altra també: en això, totes dues han acabat anant de bracet. Avui tinc clar que l’única solució és deixar totes dues Espanyes que s’ho facin com els plagui, i que a nosaltres ens deixin tranquils amb la nostra caseta i l’hortet. Tant de bo algun dia ho pugui veure. Ai las.




















http://www.youtube.com/watch?v=KynTe8GdYRs   Paco Ibáñez en el Olympia





1 comentari:

  1. On hi hagi un homenatge a don Antonio jo vull ser-hi. Em fa ràbia de fer propaganda del meu propi bloc però si vas a la següent adreça llegiràs un poema de Martí i Pol dedicat a Machado, en què es testimonia una vegada més el gran afecte que aquí li tenim a aquest home bo.

    http://elfardemaians.blogspot.com/2010/12/dialogo-de-poetas.html

    Respecte a la segona part, doncs mira, estem igual. No et pots figurar la profunditat del meu desengany. Només tinc un consol: veure com va pujant la xifra d'independentistes...

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