Cap de Súnion (Àtica)

Cap de Súnion (Àtica)
Súnion! T'evocaré de lluny amb un crit d'alegria, / tu i el teu sol lleial, rei de la mar i del vent

dissabte, 16 de juny de 2012

Quevedo vs Góngora















Francisco de Quevedo (1580-1645)
Receta para hacer ‘Soledades’ en un día


Quien quisiere ser Góngora en un día
la jeri aprenderá gonza siguiente:
fulgores, arrogar, joven, presiente,
candor, construye, métrica, armonía;


poco, mucho, si no, purpuracía,
neutralidad, conculca, erige, mente,
pulsa, ostenta, librar, adolescente,
señas, traslada, pira, frustra, harpía.


Cede, impide, cisuras, petulante,
palestra, liba, meta, argento, alterna,
si bien, disuelve, émulo, canoro.


Use mucho de líquido y de errante,
su poco de nocturno y de caverna,
anden listos livor, adunco y poro.


Que ya toda Castilla,
con sola esta cartilla,
se abrasa de poetas babilones,
escribiendo sonetos confusiones;
y en la Mancha, pastores y gañanes,
atestadas de ajos las barrigas,
hacen ya cultedades como migas.


[Aguja de navegar cultos, dins QUEVEDO, Libro de todas las cosas y otras muchas más, imprès a Madrid, 1631]



Luis de Góngora (1561-1627) [Atribuït]
A Don Francisco de Quevedo

Anacreonte español, no hay quien os tope,
que no diga con mucha cortesía,
que ya que vuestros pies son de elegía,
que vuestras suavidades son de arrope.


¿No imitaréis al terenciano Lope,
que al de Belerofonte cada día
sobre zuecos de cómica poesía
se calza espuelas y le da un galope?


Con cuidado especial vuestros anteojos
dicen que quieren traducir al griego,
no habiéndolos mirado vuestros ojos.


Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
porque a luz saque ciertos versos flojos,
y entenderéis cualquier gregüesco luego.


[Entre 1613 i 1617]


Francisco de Quevedo [Atribuït]
Contra Don Luis de Góngora y su poesía


Este cíclope, no sicilïano,
del microcosmo sí, orbe postrero;
esta antípoda faz, cuyo hemisferio
zona divide en término italiano;


este círculo vivo en todo plano;
este que, siendo solamente cero,
le multiplica y parte por entero
todo buen abaquista veneciano;


el minoculo sí, mas ciego vulto;
el resquicio barbado de melenas;
esta cima del vicio y del insulto;


éste, en quien hoy los pedos son sirenas,
éste es el culo, en Góngora y en culto,
que un bujarrón le conociera apenas.



Francisco de Quevedo [Atribuït]
Soneto


Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino.


Apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin christus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte, bufón a lo divino.


¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?


No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.


[Posterior a 1613]


Francisco de Quevedo [Atribuït]
Otro contra el dicho


Tantos años y tantos todo el día;
menos hombre, más Dios, Góngora hermano.
No altar, garito sí; poco cristiano,
mucho tahúr; no clérigo, sí arpía.


Alzar, no a Dios, ¡extraña clerecía!,
misal apenas, naipe cotidiano;
sacar lengua y barato, viejo y vano,
son sus misas, no templo y sacristía.


Los que güelen tu musa y tus emplastos
cuando en canas y arrugas te amortajas,
tal epitafio dan a tu locura:


«Yace aquí el capellán del rey de bastos,
que en Córdoba nació, murió en Barajas
y en las Pintas le dieron sepultura».



Luis de Góngora [Atribuït]
[Coplilla]


Hoy hacen amistad nueva,
más por Baco que por Febo,
don Francisco de Quebebo
y Félix Lope de Beba.



Francisco de Quevedo [Atribuït]
Ten vergüenza, purpúrate, Don Luis


Ten vergüenza, purpúrate, Don Luis,
pues eres poco verme y mucho pus;
cede por el costado, que eres tus,
cito, no incienso, no lo hagamos lis.


Construye jerigonza para is,
que circuncirca es del polo mus;
vete a dudar camino de Emaús,
pues te desprecia el palo y el mentís.


Tu nariz se ha juntado con el os,
y ya tu lengua pañizuelo es;
sonaba a lira, suena a moco y tos.


Peor es tu cabeza que mi pes.
Yo poto, no lo niego, por los dos;
tú, puto, no lo niegues por los tres.



Luis de Góngora [Atribuït]
A Don Francisco de Quevedo


Cierto poeta, en forma peregrina
cuanto devota, se metió a romero,
con quien pudiera bien todo barbero
lavar la más llagada disciplina.


Era su benditísima esclavina,
en cuanto suya, de un hermoso cuero,
su báculo timón del más zorrero
bajel, que desde el Faro de Cecina


a Brindis, sin hacer agua, navega.
Este sin landre claudicante Roque,
de una venera justamente vano,


que en oro engasta, santa insignia, aloque,
a San Trago camina, donde llega:
que tanto anda el cojo como el sano.


[1618]


Francisco de Quevedo [Atribuït]
¿Qué captas, noturnal, en tus canciones?


¿Qué captas, noturnal, en tus canciones,
Góngora bobo, con crepusculallas,
si cuando anhelas más garcivolallas,
las reptilizas más y subterpones?


Microcósmote Dios de inquiridiones,
y quieres te investiguen por medallas
como priscos, estigmas o antiguallas,
por desitinerar vates tirones.


Tu forasteridad es tan eximia,
que te ha de detractar el que te rumia,
pues ructas viscerable cacoquimia,


farmacofolorando como numia,
si estomacabundancia das tan nimia,
metamorfoseando el arcadumia.



Francisco de Quevedo [Atribuït]
Este que en negra tumba, rodeado


Este que en negra tumba, rodeado
de luces, yace muerto y condenado,
vendió el alma y el cuerpo por dinero
y aun muerto es garitero.
y allí donde le veis, está sin muelas,
pidiendo que le saquen de las velas.


Ordenado de quínolas estaba,
pues desde prima a nona las rezaba;
sacerdote de Venus y de Baco,
caca en los versos y en garito Caco.
La sotana traía
por sota, mas que no por clerecía.


Hombre en quien la limpieza fue tan poca
(no tocando a su cepa)
que nunca, que yo sepa,
se le cayó la mierda de la boca.
Este a la jerigonza quitó el nombre,
pues después que escribió cíclopemente,
la llama jerigóngora la gente.
Clérigo, al fin, de devoción tan brava,
que, en lugar de rezar, brujuleaba;
tan hecho a tablajero el mentecato,
que hasta su salvación metió a barato.


Vivió en la ley del juego,
y murió en la del naipe, loco y ciego;
y porque su talento conociesen,
en lugar de mandar que se dijesen
por él misas rezadas,
mandó que le dijesen las trocadas.
Y si estuviera en penas, imagino,
de su tahúr infame desatino,
si se lo preguntaran,
que deseara más que le sacaran,
cargado de tizones y cadenas,
del naipe, que de penas.
Fuese con Satanás, culto y pelado:
¡mirad si Satanás es desdichado!


[1627]


Francisco de Quevedo [Atribuït]
A Góngora

Vuestros coplones, cordobés sonado,
sátira de mis prendas y despojos,
en diversos legajos y manojos,
mis servidores me los han mostrado.


Buenos deben de ser, pues han pasado
por tantas manos y por tantos ojos,
aunque mucho me admira en mis enojos
de que cosa tan sucia hayan limpiado.

No los tomé porque temí cortarme
por lo sucio, muy más que por lo agudo;
ni los quise leer por no ensuciarme.

Y así, ya no me espanta el ver que pudo
entrar en mis mojones a inquietarme
un papel de limpieza tan desnudo.



Vet ací una coneguda mostra de la rivalitat literària i personal entre els dos més grans poetes del Siglo de Oro espanyol.

Góngora havia publicat (1613) les Soledades —una autèntica obra mestra de la literatura—, on, en un estil peculiar, innovador, abusava dels hipèrbatons (desplaçaments de paraules dintre d’una frase) més forçats i feia servir cultismes que en la seva època eren poc o gens conegudes. L’obra va ser mal compresa, en part també pel fet que circulava en còpies manuscrites que contenien molts errors de forma que feien encara més incomprensible el contingut. El cas és que de seguida va generar un seguit de crítiques i rebuigs explícits (un any després, el 1614, Juan de Jáuregui va publicar un Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades), però també defenses aferrissades dels seus partidaris.

Quevedo —en un poema reconegut com a seu, publicat en vida d’ell el 1631, però que devia haver circulat entre 1613 i 1614, poc després d’aparèixer les Soledades— retreu a Góngora el seu llenguatge culte, que ridiculitza d’una forma genial en separar, no ja paraules dintre d’una frase, sinó fragments de paraula, com en aquest inefable «la jeri- aprenderá -gonza siguiente». És curiós de constatar, però, com la majoria de paraules que Quevedo li retreu com a inusuals («jerigonza») formen avui, quatre segles després, part del bagatge corrent de la llengua castellana: fulgores, joven, presiente, candor, construye, métrica armonía, poco, mucho, si no, neutralidad, conculca, erige, mente, pulsa, ostenta, librar, adolescente, señas traslada, pira, frustra, arpía, cede, impide, petulante, palestra, liba, meta, alterna, si bien, disuelve, líquido, errante, nocturno, caverna.

Góngora va replicar Quevedo en un sonet de data incerta, ja conegut el 1617. Recordem que en aquell temps aquests poemes circulaven en còpies manuscrites molt abans que s’editessin a impremta, sovint en reculls pòstums. Góngora hi al·ludeix a una obra de Quevedo, Anacreón castellano (1609), traducció de les odes del poeta grec Anacreont, i li retreu que el madrileny hagués emprès aquesta tasca sense conèixer gaire bé la llengua grega. Els «pies de elegía» fan referència a la mètrica, però també es poden entendre com ‘pies de lejía’, en al·lusió al fet que Quevedo era coix. Així mateix, els «antojos» són capricis, però també ‘anteojos’, en esment de la miopia del poeta (que portava aquelles ulleres característiques que es van dir, en honor d’ell, «quevedos»); Góngora li demana que li deixi les ulleres per al seu «ojo ciego» (el forat del cul), perquè així Quevedo pugui llegir alguns dels versos que hi sortiran i així podrà entendre els «gregüescos» (per les paraules gregues que no entén, però també el nom d’unes calces amples de l’època). De passada, l’acusa de voler imitar Lope de Vega, un altre gall del mateix galliner, en aquest cas un dramaturg de gran èxit popular.

Quevedo etziba ara a Góngora un reguitzell de poemes satírics. El primer que esmento (Este Cíclope...) replica directament al poema anterior, en què Góngora parlava del seu forat del cul. Quevedo fa servir mots que acaben en –ano o –culo (siciliano, veneciano, italiano, círculo), i es refereix al cul del poeta cordovès anomenant-lo «cíclope» (al·lusió al Polifemo de Góngora —una altra obra mestra!— , publicat el 1613; per a Quevedo, Polifem no és altra cosa sinó l’enorme cul de Góngora: un gegant que només tenia un ull. El cul és gros com el món («orbe postrero», «antípoda faz»), monstruós (joc de paraules Minotauro / minoculo), està partit en dos hemisferis per un meridià (la regatera); el forat és cec i rodejat de pèls («barbadas melenas»), i és rodó con un zero: un zero que agradaria a un «abaquista veneciano» (un comptable venecià; popularment, es deia que els italians en general i els venecians en particular eren homosexuals); l’abaquista venecià mutiplicaria el zero (engrandiria el forat) i el partiria (el dividiria amb la penetració); en canvi, aquest mateix forat, un «bujarrón» espanyol no el sabria trobar, amagat i fora de lloc entre tants hipèrbatons cultes. D’aquest forat en surten pets que el poeta fa passar per sirenes (versos). Rodrigo Cacho (La poesía burlesca de Quevedo y sus modelos italianos) creu que «minóculo» seria un neologisme inventat per Quevedo parodiant les invencions gongorines, format sobre el verb llatí mino ‘empènyer endavant’ i òculo ‘ull, forat del cul’: novament una al·lusió a una pretesa homosexualitat. Quevedo era coix i miop, i potser bevedor, mentre que Góngora segurament era jugador de cartes i com a capellà no era gaire modèlic, però, almenys que se sàpiga, no era jueu ni homosexual. Ara bé, en aquell temps, com avui en política i futbol, tot s’hi valia, i aquestes acusacions eren molt fortes davant l’opinió pública.

En el següent sonet (Yo te untaré...), Quevedo no s’està de titllar el seu rival de jueu, alhora que li retreu manca de fe. El poeta madrileny untarà les seves obres amb cansalada perquè Góngora no les mossegui, li retreu que li critiqui el desconeixement el grec mentre que Góngora només sap hebreu; es burla del seu nas d’aparença jueva i l’anomena «sayón» i «escriba» (com en el cèlebre sonet A una nariz, dedicat a un altre nassut que no era Góngora). Aprofita per dir-li que és un sacerdot indigne que no va aprendre bé el catecisme. Hi ha qui va atribuir aquest poema a Lope de Vega.

Després en poso un altre (Tantos años...) en què Quevedo insisteix en la conducta poc exemplar del clergue andalús, més donat a jugar a cartes («tantos») cada dia a la taverna que no pas a dir misses, i a aixecar més les cartes que no pas el missal. Fins se li inventa un epitafi anomenant-lo criat del rei de bastos, pronosticant-li que moriria a Barajas (al·lusió a les cartes) i que seria enterrat a las Pintas (un joc d’atzar).

Tot seguit hi he posat una «coplilla» sense data, atribuïda a Góngora, on satiritza l’afecció a la beguda que compartien Lope de Vega i Quevedo, els noms dels quals estrafà en «Francisco de Quebebo» i «Lope de Beba».

Seguidament hi incorporo un poema (Ten vergüenza...) del qual igualment desconec la data. Articificiós i complex, Quevedo torna a tractar Góngora de jueu: fa al·lusió a la circumcisió i al nas tan llarg que s’ajunta amb la boca (en llatí, os); la llengua, que abans li havia servit per fer poesia, ara només li serveix per llepar-se els mocs i les baves («sonaba a lira, ahora a moco i tos»). Finalment, el compara amb determinats jueus de poca fe: amb els deixebles que dubtaven de Crist camí d’Emaús, i amb sant Pere, que va negar Jesús tres vegades abans no cantés el gall. Juga amb llatinismes («is»,«os», «mus» ‘ratolí’...), i li dedica epítets repugnants: «verme» (cuc), «pus»... L’expressió «cede por el costado» posa en dubte la puresa del llinatge gongorí (per ser «cristiano viejo» s’havia de ser descendent de cristians «por los cuatro costados», és a dir, tots quatre avis havien de ser cristians, cosa que Góngora va haver d’acreditar per poder obtenir una canongia, i Quevedo també per entrar a l’orde de Santiago); pel que fa a la interjecció «tus», s’aplicava ofensivament als gossos i als jueus, com l’epítet «perro» era usual per insultar moros i jueus.

Góngora replica en un sonet (Cierto poeta...) probablement de 1618, i es refereix al fet que Quevedo va rebre, a finals de 1617, l’hàbit de l’Orde de Santiago, al qual també Góngora aspirava, però no va aconseguir perquè no tenia tan bons padrins. Hi fa de nou al·lusió a la coixesa de Quevedo: «sin landre claudicante Roque» («claudicante» etimològicament vol dir ‘coix’; hom pintava sant Roc coixejant a causa d’una llaga «landre» a la cama; però Quevedo és coix sense tenir la llaga); un refrany deia «Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano». També li retreu la seva afecció a la beguda: «devota» (joc de paraules amb ‘de bota’); «cuero» (per la bóta de vi, ‘borratxo’); «zorrero» (vaixell que va a la cua, però també derivat de «zorra» ‘borratxera’); «Faro de Cecina» (deformació del nom del far de Messina, essent cecina la carn salada amb què s’acompanyava el vi a les tavernes); «Brindis» (pel port de Brindisi, a Itàlia; en italià, «navigare a Brindisi» ja volia dir ‘beure vi’); «sin hacer agua» (sense batejar el vi amb aigua); «aloque» (‘color vermell clar’, pel vi claret); «San Trago» (joc de paraules amb el nom de Santiago). «Romero» va per ‘romeu’ (pelegrí, en aquest cas no a Roma sinó a Sant Jaume de Galícia), però també per les infusions de romaní que servien per curar les nafres («llagada disciplina», burla del fet que, suposadament, Quevedo s’havia deixuplinat per fer mèrits per aconseguir l’hàbit religiós i nobiliari d’un orde tan elitista (que comportava, no ho oblidem, una considerable remuneració econòmica, una renda vitalícia de 500 ducats!).

Acabo amb dos poemes més atribuïts a Quevedo: «¿Qué captas, noturnal...?», on estrafà el llenguatge per burlar-se de l’estil de «Góngora bobo», i el conegut epitafi (per a alguns, escrit encara en vida de Góngora): «Este que en negra tumba». Don Francisco hi insisteix en la condició de jugador del poeta andalús, a qui anomena «garitero» (freqüentador d’antres de joc) i tafur, entre altres fineses. També es burla de la vellesa i de la misèria de Góngora («está sin muelas / pidiendo que le saquen de las velas»), i de la brutícia en què viu; i torna a al·ludir a la poca puresa de la seva sang («no tocando a su cepa», és a dir: ‘pel que fa al cos, és brut; i del llinatge val més que no en parlem’). I acaba insistint en la seva afecció al joc («quínolas» és una jugada de cartes; «Caco» era un lladre mitològic; amb «las trocadas» es deu referir als naips intercanviats en descartar o jugar i pillar) més que no pas a les coses d’església.

Cal dir que tots els poemes de Góngora que esmento figuren a les seves edicions modernes com a «atribuïts»; tot i que semblen autèntics, l’autor no els va reconèixer ni editar en vida. Tampoc Quevedo no va veure imprès gairebé cap dels seus poemes (sí, però, el primer que publico) i, per tant, tots els altres només li poden ser atribuïts. La gran majoria varen ser recopilats per tercers en manuscrits no del tot fiables; tan sols mort el poeta madrileny, el seu nebot va donar a la impremta originals que van ser finalment editats, no sense haver sofert esmenes diverses.

En vida dels autors, els poemes circulaven per la Cort en còpies i recòpies manuscrites, sovint inexactes, que eren llegides i recitades per la gent, de vegades ignorant o confonent els autors, com si fossin romanços o composicions populars anònimes. Així, de tota manera, els autors s’estalviaven possibles acusacions de libel.

Per tot plegat, hi ha algun erudit que ha posat en dubte l’autoria dels poemes satírics de Quevedo contra Góngora, considerant-los «mal escrits, pesats i desproveïts de gràcia» (Robert Jammes, a la seva edició de les Soledades, Castàlia 1994). Una altra erudita (Amelia de Paz, 1991) fins i tot ha posat en dubte l’enemistat entre els dos poetes, atesa l’autoria dubtosa de la majoria dels poemes que l’abonen. No cal dir que tot és possible; però crec que hem d’acceptar com a verídica aquella enemistat tan cèlebre; i pel que fa a aquests poemes, m’inclino a creure, sense proves, que la majoria són autèntics, i que són un testimoni d’alt valor literari d’una enemistat personal molt profunda i real, que els mateixos poetes, o els seus cercles d’amics, feien pública per mitjà de còpies que circulaven de mà en mà i es llegien a les tavernes, divertint o indignant els oients segons llurs preferències literàries o polítiques. Avui sens dubte s’insultarien via twitter, sense tanta elaboració ni tant estil, val a dir.

D’acord amb la selecció que us he ofert, Quevedo hauria guanyat per golejada (7 a 3); però no us penseu: encara podia haver-n’hi posat d’altres! Jammes esmenta aquests altres poemes antigongorins que foren atribuïts a Quevedo (i que us estalvio, tot i que també són ben divertits; si voleu, els podeu trobar fàcilment googlejant els primers versos que us indico):

«Ya que coplas componéis» i
«En lo sucio que has cantado» (dècimes);


«Socio, otra vez tú, que desbudelas»,
«Verendo padre a lástima movido»,
«Sulquivagante pretensor de Estolo» i
«Vuestros coplones, cordobés sonado» (sonets);


«Alguacil del Parnaso, Gongorilla» (silva); i

«Poeta de ‘Oh, qué lindicos’» (romanç).

Jo en destacaria els sonets «Socio, otra vez tú, que desbudelas» i «Sulquivagante pretensor de Estolo» (farcits de divertides paraules inventades) i el llarg romanç «Poeta de ‘Oh, qué lindicos’» (on, entre altres perles, li diu «Mondonguero del Parnaso» i «Almorrana de Apolo»). A la primera de les dècimes que esmento (que li retreuen haver parlat de la porqueria del riu Esgueva) el tracta també de jueu «por lo largo de narices»; a la segona li etziba: «a todos nos dais matraca: / descubierto habéis la caca / con las cacas que cantáis. [...] / Vuestras coplas son divinas; / sino que dice un doctor / que vuestras letras, señor, / se han convertido en letrinas».

És a dir, que la golejada donaria la victòria a Quevedo per 15 a 3; és clar que el madrileny era dinou anys més jove que el cordovès, que ja estava desenganyat quan va escriure les Soledades i a qui els fracassos i les polèmiques dels darrers anys havien convertit en un home amargat i cansat.

També entre Góngora i Lope hi va haver un interessant encreuament de sàtires i crítiques, però Lope estava escarmentat pel fet d’haver estat condemnat per libel contra Elena Osorio, una antiga enamorada seva que es va casar amb un noble; per això, malgrat tenir envers Góngora una tírria increïble, oficialment sempre l’elogiava per cobrir-se les espatlles, i tan sols criticava l’estil dels seus imitadors. Per exemple, Lope va publicar: «No piense ingenio humano / seguir aquel camino en castellano; / un Fénix hubo solo / y así no más de un Góngora, un Apolo; / los demás desvarían / que en pensar que le imitan se confían». Tot i això, Lope deixava que circulessin poemes antigongorins, l’autoria dels quals tothom atribuïa a ell, sense que ell mai no ho admetés formalment.

L’enemistat de Góngora i Quevedo, a més de les discrepàncies estètiques i artístiques i, sens dubte, de profundes enveges personals, era fruit d’una adscripció a faccions polítiques rivals (que llavors no eren partits polítics, sinó bàndols vinculats a famílies nobles que es disputaven el favor dels monarques absoluts per esdevenir-ne «privats» o «favorits» i gaudir d’un poder total). Quevedo, de família noble, era protegit del duc d’Osuna i, un cop caigut aquest en desgràcia, des de 1621 ho va ser del totpoderós comte-duc d’Olivares, virrei de Felip IV; amb tot, el caràcter difícil del poeta li va fer perdre al final la confiança del seu protector, qui el féu empresonar el 1639. Va sortir de la presó, vell i malalt, el 1643, i va morir dos anys després. 

Al seu torn, Góngora, de família cordovesa benestant, es va fer capellà per heretar uns benifets d’un seu oncle canonge. El 1617, ja reconegut com a gran poeta, es va establir a la Cort, a Madrid, on es va fer amic de tres nobles influents: a) el comte de Villamediana, un noble literat influent i polític, gran rival el comte-duc d’Olivares; b) don Rodrigo Calderón, marquès de Siete Iglesias; i c) el comte de Lemos; protegits tots del duc de Lerma, aleshores el «privat» del rei, és a dir, el que ostentava el poder absolut. A més, ja coneixia personalment el duc de Béjar, a qui va dedicar les Soledades (com Cervantes li havia dedicat també la primera part del Quixot). Gràcies a aquests protectors, Góngora va aconseguir ser nomenat capellà privat del rei Felip III aquell mateix any 1617: una bona feina. A Madrid es gastava els diners menjant bé i jugant a cartes, però també ajudant la seva família, ja que es movia per la Cort intentant comprar càrrecs i beneficis eclesiàstics i càrrecs civils per als seus nebots i per a altres parents i amics cordovesos; val a dir que es va arruïnar pels passadissos de Palau, on no obtingué gaire més que vagues promeses.

Aviat, a més, se li va girar la sort. El duc de Béjar havia mort el 1919, però l’estrall va venir quan el rei Felip III va morir el 1621. El seu successor, Felip IV, va nomenar immediatament «privado» el comte-duc d’Olivares, el gran rival del duc de Lerma, qui va caure tot seguit en desgràcia. Aquell mateix any va morir el comte de Lemos; el 1622 Rodrigo Calderón va ser executat sota l’acusació d’assassinat i bruixeria; i poc després el comte de Villamediana —sospitós de festejar la muller de Felip IV i acusat per la Inquisició d’haver comès sodomia amb uns esclaus mulats— va ser assassinat per instigació d’Olivares o del rei mateix. A Góngora, sense els seus quatre protectors, el sou de capellà no li arribava per al nivell de vida a què s’havia acostumat, i va acabar arruïnat i carregat de deutes. Quan ja no podia pagar el lloguer de la casa madrilenya on vivia, Quevedo la va comprar només pel gust de poder-ne fer fora Góngora, l’inquilí morós. Després, en una sàtira, el poeta madrileny encara va escriure que «para perfumar la casa y desengongorarla», hi va cremar poemes de Garcilaso de la Vega! Góngora, vell i malalt, va tornar a Córdova el 1626 i hi va morir l’any següent.

Góngora era, com Villamediana, el prototipus del bon vivant, amant dels luxes, dels jocs de cartes, dels toros, de la música, del teatre i d’altres plaers. Quevedo, en canvi, com Olivares, era un home eixut, sever, inflexible i rígid amb els altres i d’idees molt fixes, cosa que al capdavall va acabar portant-li la pèrdua de la confiança del seu maquiavèl·lic protector. Coetani de la revolta dels Segadors el 1640, la seva posició davant el conflicte fou absolutament favorable als interessos imperialistes castellans d’Olivares (tot i que aquest ja l’havia fet empresonar); d’on el seu conegut opuscle «La rebelión de Barcelona no es por el güevo ni es por el fuero», on podem trobar aquestes perles sobre el concepte que tenia dels catalans:

«Son los catalanes el ladrón de tres manos, que para robar en las iglesias, hincado de rodillas, juntaba con la izquierda otra de palo, y en tanto que viéndole puestas las dos manos, le juzgaban devoto, robaba con la derecha. [...] Ellos son las viruelas de sus reyes: todos las padecen y los que escapan quedan por lo menos con señales de haberlas tenido. [...] Son los catalanes aborto monstruoso de la política. Libres con señor; por esto el conde de Barcelona no es dignidad, sino vocábulo y voz desnuda. Tienen príncipe como el cuerpo alma para vivir y como éste alega contra la razón apetitos y vicios, aquéllos contra la razón de su señor alegan privilegios y fueros. Dicen que tienen conde, como el que dice que tiene tantos años, teniéndole los años a él. El provecho que dan a sus reyes es el que da a los alquimistas su arte; promételes que harán del plomo oro, y con los gastos los obligan a que del oro hagan plomo. Ser su virrey es tal cargo, que a los que lo son se puede decir que los condenan, y no los honran. Su poder en tal cargo es sólo ir a saber lo que él y el Príncipe no pueden. Sus embajadas a su gobernador cada hora no tratan de otra cosa sino de advertirle que no puede ni ordenar ni mandar ni hacer nada, anegándole en privilegios.» No us sonen, el contingut i el to? Han passat quatre segles?

Literàriament, tant Góngora com Quevedo són dos genis que van portar la literatura castellana als cims més alts, uns cims no superats, juntament amb els seus parcialment contemporanis Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca i Baltasar Gracián. Val a dir que si Quevedo es burlava de la dificultat d’entendre Góngora, avui dia ens costa una mica d’entendre’ls a tots plegats; però si els llegim en bones edicions anotades, podem gaudir de la immensa riquesa d’idees, de paraules i de bellesa que han llegat a la posteritat. També avui dia hi ha estudiants que diuen que no comprenen el català de Josep Carner!

Per als textos i comentaris, he fet servir les edicions i notes de:

BIRUTÉ CIPLIJAUSKAITÉ, ed: Luis de Góngora, Sonetos completos, Clásicos Castalia, Madrid 1969, 2a ed. 1975;
JOSÉ MANUEL BLECUA, ed: Francisco de Quevedo, Poemas escogidos, Clásicos Castalia, Madrid, 1980;
ROBERT JAMMES, ed: Luis de Góngora, Letrillas, Clásicos Castalia, Madrid 1980.
ROBERT JAMMES, ed: Luis de Góngora, Soledades, Clásicos Castalia, Madrid 1994.
RODRIGO CACHO CASAL: La poesía burlesca de Quevedo y sus modelos italianos, Universidade de Santiago de Compostela, 2003.
ISABEL PÉREZ-CUENCA: Algunos casos de atribuidos y apócrifos en la edición de las poesías de Quevedo, Universidad de Navarra.
http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/3905/1/14_Perez_Cuenca_perinola04.pdf

Dedicat a l’amic Ramon Eastriver, amb disculpes si cal, ja que ell és l’èntès de debò en aquestes matèries, i jo un simple diletant que em permeto de pontificar-hi sense cap autoritat. Perdoneu per la pallissa!

3 comentaris:

  1. Quin regal, noi! Fa molt de temps que volia fer un recull d'aquesta baralla entre els dos poetes (o tres, cert el que dius de Lope, més discret però sempre va posar cullerada, ni que fos d'amagat). Bé, com també apuntes, aquesta baralla va ser inicialment una cosa poètica que va agrupar més gent (Jáuregui, per exemple, i d'altres) que es va anar embolicant amb temes personals. Hi ha poemes de Góngora o Quevedo, o atribuits, que no coneixia, per això és un regal aquesta antologia. Sempre parlo als meus alumnes d'aquesta baralla i de les circumstàncies, doncs és una cosa que els diverteix molt. I s'entèn molt bé l'esperit de l'època i de l'estil amb aquest grapat d'obres.

    A la teva antologia jo hi afegiria el Érase un hombre a una nariz pegado, de Quevedo, on la crítica contra Góngora agafa tints antisemites clarament, també anunciats quan li diu que Yo untaré mis obras con tocino, para que no me las muerdas, Gongorilla (quina mala lluna el diminutiu, no?)

    Deixant de banda que ambós van ser genis literaris, encara que personalment poguessin resultar bastant repulsius també tots dos (Quevedo era racista, anticatalà, misògin... i Góngora un señorito, un panxa contenta i el que avui en diriem un trepa), deixant de banda aquestes coses, jo els valoro molt a tots dos, tot i que em quedo amb Góngora, doncs va ser l'iniciador de tendències poètiques molt modernes. De Quevedo m'agrada la seva densitat i el seu domini de l'idioma. De Góngora la seva vitalitat i el seu olfacte poètic.

    Diria més coses però ja està bé per avui.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Que ràpid, Ramon! Ja has vist que te l'havia dedicat a tu, oi?


      No sabia que el sonet "A una nariz" anés dedicat a Góngora; ja has vist que també en parlo, tot i que no el transcric perquè no sabia que anés per a ell. El de "Yo te untaré mis obras con tocino" sí que l'hi he posat. En algun cas, les transcripcions poden ser corruptes, ja que, com que molts poemes són simplement atribuïts, no figuren a les antologies que tinc a mà.


      Estic d'acord amb tu en la valoració de tots dos. Jo també sóc més gongorí, tot i que admiro la llengua i la mordacitat de Quevedo.


      L'any que ve, l'11 de maig em sembla, serà el 400 aniversari del Polifemo i les Soledades: espero que es commemorin com cal. Jo ja els tinc preparat un humil post...


      Cordialment,

      KRT

      Elimina
  2. Brillant post, quines ganes de fer-se la punyeta (i més) es tenien aquests dos, amb final apoteòsic de Quevedo fent fora de casa seva a Góngora.

    El comte-duc d'Olivares i Quevedo podrien molt bé avui dia treballar a algun mitjà de comunicació mesetari, amb la seva actitud i pensaments.

    ResponElimina

El vostre comentari és pendent de moderació. Cal signar-lo amb nom i cognoms. Gràcies.